Para que haya mayoría y minoría tiene que haber por necesidad división,
Para disgregar al partido contrario tiene que haber por necesidad odio.
División y odio son incompatibles con la fraternidad.
El remedio fascista, LA UNIDAD, para lo cual es necesario un Estado puesto al servicio de esta. La lucha de clases y la pugna enconada de los partidos son incompatibles con la misión del Estado. He aquí dónde entramos los fascistas.
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